Guerrero Guane MTB Challenge – Mi primera vez con Sportograf

Al ser mi primera vez de estar fotografiando con @sportograf estaba súper emocionado. Recién había regresado de la hermosa Sint Maarten en el caribe, ya en otra entrada les hablare de este lugar, y solo había podido dormir unas cuantas horas cuando llegaron mi equipo Simon y Vonnye. Me pasaron a buscar en mi alojamiento y teníamos que conducir 8 horas desde Bogotá hasta la ciudad de los parques, Bucaramanga, como es reconocida en Colombia. El viaje en la carretera por la sabana cundi-boyacense es como transportarse a una pequeña Suiza lechera. Atrapados en este clima ideal para el crecimiento de verdes campos, humedales y naturaleza, salimos todos con ansiedad de conocer. Con los chicos nos entendimos bien, tenemos gustos parecidos así vengamos todos de lugares y culturas distintas, lo que permitió que esta experiencia, por lo menos a mí, me cambiara la vida. 

Yo ya había tenido contacto con Maury y Pato, los organizadores de Guerrero Guane. En el 2018 realizando la fotografía de impresiones para La Leyenda del Dorado, los había conocido y me habían contado de las tierras bravas de Santander, donde se realizó esta increíble travesía de mtb, de 3 días de pedaleo intenso, una ruta de 240km con paisajes abrumadores, con más de 9.000m de ascenso, cambios de climas constantes y cálidas personas sobre todo el trayecto.

Una vez ya instalados en nuestro Airbnb nos dirigimos a la Expo de Guerrero Guane, en la que estaban presentes los patrocinadores del evento, la cual realizaron en el Club Campestre de Bucaramanga. Con Simon teníamos ganas de jugar un poco de Golf, tener una tarde de spa con Vonnye y todos los placeres que nos merecemos, pero duty calls first.

El primer día nos recibió una gran tormenta, según Pato, no llovía desde hace 4 meses en la zona y fue una sorpresa para todos. Así que fue un día muy duro, tanto participantes, organizadores, fotógrafos y el público en general. Para nosotros, aunque tuviéramos una 4wd fue muy arriesgado llegar a los puntos estratégicos que habíamos planificado para realizar las fotos, los autos se deslizaban en la capa de barro que se formó, parecía que condujéramos sin cadenas en los neumáticos sobre la nieve literal. Pero ver bajo el agua este lugar que acostumbra ser seco y caluroso fue igualmente hermoso y único. Incluso en algún momento se pensó en detener la carrera, pero como una señal divina paso el primero de los participantes con una sonrisa abrumadora, en lo que por fortuna solo quedó en un pensamiento al aire. 

Ya en Zapatoca, un pequeño pueblo en la mitad de las montañas con no más de 10.000 habitantes, me sorprendió, con sus casas coloniales, agradable clima y la naturaleza de sus pobladores de brindar hospitalidad como principio de vida, lo hace un destino ideal para visitar. La transición de un clima boscoso, húmedo y bañado por ríos; a uno seco, desértico y rocoso en tan solo unos pocos kilómetros, permiten una versatilidad que solo es posible en Colombia. Para salir a montar en estas tierras tienes que estar preparado para todo, definitivamente.

Ya en el retorno a Bucaramanga, lo que significó la tercera etapa de esta exigente travesía en la que finalmente se atrevieron a ponerse a prueba alrededor de 650 participantes, pude ver el contraste de pedalear bajo un sol abrazante, un clima seco y un desgaste acumulado. Sus rostros ya mostraban signos de cansancio, pero a la vez de felicidad indescriptible de poder tener la oportunidad de estar ahí. Hubo todo tipo de participantes, de todas la edades, género y tamaños, pero el que se destacaba sobre todos era Sebastián. Un chico que tiene una discapacidad en uno de sus brazos el cual no tiene movilidad y con una bicicleta adaptada por la misma organización, pudo completar el reto. A él solo le importaba terminar, la determinación en sus ojos te transmitía simplemente la necesidad de seguir adelante sin queja alguna.

Agradezco el poder llegar antes que los primeros rayos de luz, a uno de los puntos más altos del recorrido, El mirador Guane, para observar la majestuosidad del cañón del Sogamoso, bajo un amanecer de película, el cual no tiene nada que envidarle al Cañón de Colorado, y así ver como los ciclistas descendían por él, en una larga y continua fila india, esa fue la imagen que me quedó de este lugar que me dejó sin palabras.

text by Alejo

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